El éxodo centroamericano se quedó a descansar en Huixtla, Chiapas, y guardó luto por el joven que murió al resbalar de un tráiler al que intentaba treparse para evitar la caminata hasta ese lugar.

Pasaron la noche en el parque central y las calles del entorno, debajo de plásticos como improvisadas tiendas de campaña y sobre cartones como colchón, desayunaron tamales, tortas y tacos que les dio la gente.

Algunos de los más de mil infantes juegan con muñecas, carros y al sube y baja, muchos bebés lloran y sus mamás los distraen con algo para que se callen.

Una de esas mamás dijo que este sacrificio para llegar a Estados Unidos vale la pena.
El éxodo centroamericano lleva más de 48 horas en suelo mexicano y para la siguiente etapa de su andar los va a llevar a Mapastepec, población que queda 65 kilómetros al norte de Huixtla.

Con información y fotos de Antonio Guzmán, enviado especial
Redacción: Formato 21

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