Los menores con parálisis cerebral atendidos en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), tienen mejor calidad de vida al recibir tratamiento con toxina botulínica, que les permite mejorar actividades como caminar, moverse o interactuar con el medio en el que se encuentran.

Esta terapia consiste en administrar de 3 a 5 dosis en promedio, de acuerdo con la edad y el peso del paciente, explicó Rodrigo Pérez Rico, médico del IMSS adscrito a Ortopedia Pediátrica del Hospital de Traumatología y Ortopedia “Victorio de la Fuente Narváez”.

La toxina botulínica se aplica mediante inyección intramuscular en la zona afectada para mejorar sus funciones motoras y musculares.
Sus beneficios, explicó el especialista, pueden durar de cuatro a seis meses, según la movilidad del menor.
Al término de ese periodo se mejoran las funciones del paciente, precisó Pérez Rico, encargado de la Clínica de Toxina Botulínica, donde reciben atención niños de dos a 17 años de edad.

Los candidatos a esta terapia son valorados en consulta externa de esa unidad, ubicada en el norte de la Ciudad México, donde les realizan una historia clínica que incluye revisión neurológica de las funciones motora, muscular o la rigidez articular que presenten.

En el servicio de Ortopedia pediátrica se aplica la toxina botulínica desde hace más de 10 años y en el 2015 se formó como tal la clínica de toxina botulínica, tiempo en el cual han sido atendidos hasta 1000 pacientes con diversos niveles de daño muscular, desde una hasta cuatro extremidades, explicó el ortopedista del Seguro Social.

Los menores con parálisis cerebral que se atienden a temprana edad tienen más posibilidad de recuperar sus funciones, pues los trastornos de marcha, movimiento y habla son consecuencia de una lesión en el cerebro inmaduro. Algunos pacientes tienen una lesión menor y pueden caminar y acudir a la escuela.
Redacción Formato 21
Foto IMSS

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