Pese al impresionante despliegue policiaco, los inconformes protestan contra el capitalismo financiero y la presencia de los líderes de las mayores economías del mundo que se reúnen en Buenos Aires, Argentina.
El gobierno del presidente, Mauricio Macri, declaró día de asueto especial por la reunión del G-20, lo que provoca que el número de inconformes sea mayor.
Los servicios ferroviarios y de autobuses a la ciudad de Buenos Aires están suspendidos.
Gritando consignas como: “No pago de la deuda externa” y “No al ajuste, la entrega y la represión”, miles de manifestantes se apostaron en la sede de la Cumbre y planean marchar por la tarde a la plaza ubicada frente al Congreso argentino, para externar sus críticas al presidente estadounidense, Donald Trump, y al Fondo Monetario Internacional (FMI).
22 mil efectivos, de 6 diferentes fuerzas de seguridad participan en el operativo de seguridad, tanto para el resguardo de los jefes de Estado incitados, como para evitar disturbios.
El operativo le costó al gobierno 43 millones de dólares por la compra de gas lacrimógeno y balas de goma; sin embargo, el presidente argentino, Mauricio Macri, y representantes de manifestantes firmaron un acuerdo para que las protestas sean pacíficas.
Redacción Formato 21
Foto: AP

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