Al oficiar una misa en Temuco, al sur de Chile, el papa Francisco criticó la violencia que se registra en la zona, donde se libra una lucha por reivindicar los derechos indígenas, principalmente de la etnia mapuche.
En la celebración, efectuada en el Aeródromo de Maquehue, que sirvió de centro de detención y tortura durante la dictadura militar, el pontífice también dedicó sus oraciones por las víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet.
Tras solicitar un momento de silencio por tanto “dolor y tanta injusticia”, el santo padre también ofreció la “misa por la integración de los pueblos”.
Recordó que “no se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro, porque esto lo único que despierta es mayor violencia y división” y “más que impulsar los procesos de unidad y reconciliación, terminan amenazándolos”, porque la “violencia llama a la violencia”, destacó el papa Francisco.
El pontífice también condenó los ataques a iglesias. Algunos grupos optaron por la violencia. Horas antes de la llegada del papa a esa región se produjeron ataques contra la policía, tres iglesias católicas y una evangélica.
Estos ataques se sumaron a los sufridos contra dos pequeñas iglesias que quedaron totalmente destruidas.
La región de La Araucanía, donde se enclava Temuco, es escenario de la lucha que libran los mapuches, que denuncia discriminación y abusos; además, reclama la restitución de territorios ancestrales.
Redacción Formato 21
Imagen: AP

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