La fiesta de los niños desnudos

Gregorio odia a su padre, ese viejo músico pedante y engreído. Lo odia y desea su muerte. Pero también odia su propia mediocridad, así que cuando el anciano finalmente fallece –casualidad o milagro- el hijo abandona su vida de apariencias y se autoexilia en el inframundo de los mendigos

 

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