
La forma solitaria y poco sociable en que te comportas en el transporte público puede ser perjudicial.
En la mayoría de la circunstancias solo le permitimos a los demás estar a una cierta distancia de nosotros, pero viajar en transporte público viola casi todas las reglas de participación social.
Iain Gately, autor de Rush Hour, un libro que explora cómo 500 millones de personas sobreviven diariamente a los desplazamientos diarios al trabajo, argumenta que muy frecuentemente viajamos en condiciones que serían consideradas crueles en el trasporte de ganado, especialmente en ciudades como Tokio, Pekín o Moscú, donde los sistemas de transporte están entre los más concurridos del mundo.
El autor explica que en ese contexto “realmente no tratamos a las personas como personas”. “Las tratamos como si fuesen piezas de mobiliario y eso permite que nos las arreglemos sin tener que interactuar con ellas, como lo haríamos en circunstancias normales”. Eso puede ayudarnos a lidiar con el hacinamiento, pero las investigaciones muestran que podría ser parte de la razón por la que nos sentimos tan estresados.
Para Nicholas Epley, un profesor de Ciencias de la Conducta de la Universidad de Chicago, EE.UU., existe una paradoja social que se ve, cada mañana, en los trenes y buses de todo el mundo cuando los trabajadores erróneamente buscan la soledad.
“La gente tiende a pensar que los demás no son tan sociables y que si comienzas una conversación sería algo desagradable, pero en eso están equivocados”. “Lo que aprendimos de nuestros experimentos es que el mayor costo del viaje diario -la infelicidad que aparece en casi toda encuesta que haces- puede desaparecer simplemente al hablar con un extraño”.
Epley enfatiza que los humanos somos animales extremadamente sociales que ansiamos conectarnos. Sin embargo, subestimamos considerablemente el interés que tendrían muchos desconocidos en hablarnos.
El promedio de los participantes en el estudio reciente, que se llevó a cabo en el transporte público de Chicago, aventuró la hipótesis de que solo el 40% de los viajeros entablaría una conversación. La cifra real: 100%.
Epley sugiere comenzar con un halago o una observación para romper el hielo y dice que su experimento sugiere que “tanto extrovertidos como introvertidos podrían estar sorprendentemente más felices, si fuesen un poquito más sociales de lo que son ahora mismo”.
FUENTE: BBC
Imágenes: Internet / You Tube