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    Jesús Escobar
    Jesús Escobar
    Conductor de espacios informativos
    Diciembre 28, 2016

    JODIENDO A MÉXICO

    A partir del próximo año, el país enfrentará un mercado inédito de gasolinas, termina el monopolio de PEMEX, pero este nuevo escenario vendrá acompañado de dolores de cabeza para la población.

    Cuando te hablan de que ya no habrá un precio único y que el mercado se liberalizará, abriendo opciones para el consumidor, en cualquier otro lado, sería una buena noticia, aquí no, porque el nuevo esquema llega acompañado de un ¨Gasolinazo¨ de hasta 20 por ciento en el incremento del combustible, un exceso para la ya de por si maltrecha economía.

    José Antonio Meade secretario de Hacienda realizó un peregrinar por los medios para justificar la medida, afirmando que no tenía nada que ver con la Reforma Energética y que era necesaria para terminar con el precio artificial del combustible que durante décadas han manipulado los políticos.

    Primero miente al decir que la llamada Reformas de Reformas, no tiene nada que ver. Si estamos hablando de Liberalización de precios es porque así viene plasmado en el documento.

    Lo hace para atemperar las críticas a su jefe, el presidente Peña quien con todo cinismo engaño al país, al asegurar que con la Reforma Energética no habría nunca más ¨Gasolinazos¨.

    Hay excelentes ideas con un pésimo “timing”. El mejor ejemplo en el sexenio peñista es este. Se liberalizó el sector en 2014, justo cuando los precios del petróleo iniciaban un largo y profundo desplome.

    Ahora los precios de la gasolina iniciarán ese proceso, justo cuando hay un peso impresionantemente depreciado frente al dólar y los precios del petróleo inician una tendencia al alza, gracias a los acuerdos de muchos países productores. Libre, el precio irá para arriba.

    Y esto se lo debemos todo al PRI, que por mezquindad decidió bloquear la misma reforma en el sexenio de Calderón. Hoy todos pagamos las consecuencias de la irresponsabilidad y soberbia del partido en el poder.

    Segundo, el discurso del funcionario es impecable en lo técnico, pero muy alejado de la realidad que se vive en el país que dicen gobernar.

    Meade aseguró que no hay porque atemorizarse, vaya absurdo. Todo subirá, a nivel individual habrá un aumento en el costo de vida y por lo tanto un menor nivel de bienestar, y eso es inevitable cuando hay un aumento de este tipo.

    Usted de entrada tendrá que desembolsar más dinero para trasladarse, tenga auto o en el transporte público, segundo los productores de los bienes y servicios, desde un mueble, prendas de vestir, alimentos, semillas, tendrán un incremento en sus costos variables debido a su pago adicional en su combustible”, esto se trasladará a los consumidores.

    Tercero, negocios como salas de belleza, parques de diversiones, centros de espectáculos, restaurantes, verán mermada su clientela porque la gente priorizara otros gastos.

    Hace unos días escuche a un funcionario decir que estos aumentos afectan más a los ricos porque ellos son los que tienen una mayor cantidad de autos, cierto, pero lo que no dijo es que los ricos tienen con que enfrentar la situación.

    Imagine una persona que gana 10 mil pesos, gasta 200 pesos diarios en su auto, son 1,400 pesos a la semana, al mes 5.600, no le queda nada para enfrentar el resto de los gastos. Eso es lo que prefieren ignorar los funcionarios

    Meade afirma que será transitorio, que nada es permanente, que este esquema traerá beneficios tarde o temprano. ¿Usted le cree?

    Y si se pregunta, ¿cómo un país de alta producción petrolera tiene dificultades para enfrentar gasolina? La respuesta es sencilla.

    México fue perdiendo poco a poco su capacidad de refinar gasolinas y hoy compra en el exterior seis de cada 10 litros que consume, resultado de toda una política energética que nos llevó a ser dependientes.

    Crédito de imagen: AP



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