COLUMNA: La Última...

    Jesús Escobar
    Jesús Escobar
    Conductor de espacios informativos
    noviembre 9, 2016

    VIGILANTES, JUSTICIEROS Y ASESINOS

    Estos días hemos debatido sobre la figura del vengador anónimo, el ciudadano que harto de ser víctima de los delincuentes decido hacer justicia por su propia mano, ya sea en el transporte público o en alguna localidad, ya sea porque se suben al microbús a robarte tus pertenencias o porque secuestran y extorsionan ¿Se vale? ¿Es la Solución? ¿Se entiende?

    A pesar de que el debate o polémica se elevó tras los hechos en la marquesa donde un ciudadano defendió a los pasajeros de 4 asaltantes, al interior de un camión de pasajeros, disparándoles el arma que portaba y tirando sus cadáveres en plena carretera, lo cierto y penoso es que los casos de los justicieros no son nuevos, hemos sido testigos de varias acciones en diversas entidades del país.

    Recuerde al militar que mató a dos rateros en un microbús de la CDMX, o los pobladores de Jalisco que le cortaron las manos a siete sujetos que los extorsionaban, la mujer en Ciudad Juárez que mataba a violadores después de cazarlos, y por supuesto el ejemplo más acabado del fracaso institucional, Las Autodefensas en Michoacán. Tan solo en el EDOMEX van 18 casos en este mes.

    Estoy de acuerdo con aquellos que dicen, que matar a los delincuentes no es la solución, que la justicia por su propia mano puede terminar muy mal para todos, pero vayamos al fondo de esto. La responsabilidad es absolutamente de las autoridades, que coludidas, incapaces e indiferentes han dejado este vacío.

    Este es el mejor ejemplo del fracaso institucional en el combate a la delincuencia, deje que los narcos hagan y deshagan, el hecho de que un ciudadano decida poner orden pasa por la ausencia de Gobierno, de Policía, de confianza en aquellos que deben de cuidarnos. Lo que norma es la impunidad.

    Es un calvario ir al ministerio público, trámites, burocratismo, acompañada de la siempre sospechosa frase de ¨mejor deje así las cosas¨, a lo que se sume la enorme posibilidad de que el delincuente sea protegido por el brazo largo de la ley.

     ¿Qué paso por la cabeza del llamado vengador esa mañana? Simple, que no había de otra, frustración, coraje, enojo, un coctel explosivo en alguien que trae un arma.

    Este personaje ha logrado un apoyo impresionante de la sociedad, algo que deberían de entender la autoridad, dejar de lado discursos ridículos como los de Eruviel Ávila, o su procurador que, en lugar de hablar de combatir a los delincuentes, a las bandas que en esa zona azotan a los ciudadanos, los vejan, violan, humillan, prefiere enfocar sus baterías en quien evidencia un serio problema de fondo.

    ¿No le parece que esta postura del Gobierno mexiquense da que pensar? ¿Le dolió tanto la muerte de 4 delincuentes o más bien le incomodo que le mataran a una parte de la mafia que ha dejado operar a sus anchas?

    Para mí eso es lo peor de todo esto, una autoridad coludida, soberbia, que lejos de aceptar su responsabilidad en este aberrante escenario de la ley de la selva, solo sabe reprimir e intimidar.

    Y para terminar ¿qué le pareció el caso de ese restaurantero asesino, que con la mano en la cintura le aventó la camioneta a dos niñas que hacían malabares en las calles de la colonia Condesa? Afortunadamente el sujeto está en la cárcel, pero cuantos como el andan sueltos, con esa prepotencia, sociópata que los lleva a pensar que como tienen dinero y poder pueden matar. Por qué, al dirigir tu auto contra alguien, buscas lastimar, lesionar o como en este caso asesinar.

    Si podemos debatir sobre el trabajo infantil, la responsabilidad paterna, la pobreza extrema, pero en el fondo sabemos que el problema fue el racismo y clasismo de este criminal que pensó que como eran niñas de escasos recursos nadie iba a reclamar nada.  O peor aún que por ser él quien es, nadie le iba hacer nada.



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